Excavaciones arqueológicas en la Casa Blaquier: investigando el patrimonio histórico de la Ciudad de Buenos Aires
La reciente recuperación del inmueble ubicado en Defensa 163/77, en el Casco Histórico de Buenos Aires, impulsa excavaciones arqueológicas sistemáticas para relevar su historia y sus múltiples etapas de ocupación. La Casa Blaquier, que forma parte del complejo edilicio del Museo de la Ciudad de Buenos Aires, se consolida como un espacio de alto valor patrimonial e investigativo.
Las tareas arqueológicas, llevadas adelante por un equipo de especialistas, buscan documentar e interpretar la estratigrafía de los depósitos culturales del sitio, contribuyendo así al conocimiento de la memoria histórica urbana y los orígenes de la ciudad.
Orígenes coloniales
El predio se remonta a la Segunda Fundación de Buenos Aires por Juan de Garay en 1580, siendo uno de los primeros solares otorgados a los pobladores iniciales. Allí, Alonso Escobar (asunceño designado regidor) levantó las primeras estructuras humildes y efímeras, hechas de adobe, madera y paja. Aunque no han perdurado físicamente, su huella persiste en la tierra que hoy se investiga.
Con el tiempo, el terreno pasó a manos de la Compañía de Jesús y luego integró el circuito civil, perteneciendo a figuras como Lucía de Herrera y Esteban Villanueva.
Transformaciones del siglo XIX
Hacia 1860, cuando la propiedad pertenecía a D. Romaguero, el predio presentaba una alta densidad de ocupación con unidades comerciales como una sastrería y un almacén mayorista, tal como lo documentan el catastro de Peter Beare y los censos poblacionales de 1860–1870.
Siglo XX y usos recientes
En 1925, José Blaquier reorganizó el inmueble adaptándolo a un modelo de vivienda colectiva, con habitaciones independientes y patios comunes. En 1954, fue adquirido por la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, junto con los vecinos Altos de Elorriaga. Tuvo diversos usos: locales comerciales, un bodegón y, desde la década de 1980, ocupación irregular.
Hallazgos arqueológicos sorprendentes
Durante los trabajos iniciales, el equipo identificó una cámara rectangular abovedada sellada durante siglos. En sus primeros niveles aparecieron:
- Fragmentos de mayólica y cerámica vidriada
- Pipas de caolín
- Canicas, cuentas y botones
- Restos óseos de aves y peces (algunos con marcas de sierra manual)
Estos vestigios de consumo, rutinas y gestos cotidianos permiten reconstruir una historia viva y cercana, sugiriendo un espacio de descarte vinculado a un uso doméstico intensivo.
Metodología de trabajo
El trabajo arqueológico se organiza en etapas precisas:
- Mapeo detallado de estructuras detectadas para confeccionar un plano arqueológico riguroso.
- Excavación exhaustiva de estructuras que lo permiten, priorizando la recuperación sistemática de materiales.
- Conservación preventiva in situ, estabilización y resguardo en la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico.
Proyección futura
Una vez finalizadas las tareas de rescate, comenzará el proceso de restauración integral del conjunto edilicio. La arqueología no solo ilumina el pasado, sino que también proyecta el futuro. Porque bajo nuestros pies, la ciudad sigue latiendo.
