La planta de Granja Tres Arroyos en Pilar anunció que echaría entre 40 y 50 operarios, una decisión que agrava significativamente la crisis laboral que atraviesa la empresa avícola y que impacta directamente en el distrito bonaerense. La noticia, confirmada el 7 de septiembre, generó preocupación entre los trabajadores y sus familias, quienes enfrentan la incertidumbre de perder sus fuentes laborales en un contexto económico adverso.

Los despidos anunciados se suman a los 50 operarios que ya habían sido despedidos anteriormente y que el Ministerio de Trabajo provincial ordenó reincorporar mediante conciliación obligatoria. La empresa, que atraviesa una profunda crisis financiera con una deuda millonaria que la llevó a pedir el concurso de acreedores, argumentó que la reducción de personal es necesaria para mantener la viabilidad operativa de la planta.

El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) rechazó los nuevos despidos y anunció que presentaría medidas legales para frenar la decisión empresarial. Los representantes gremiales destacaron que los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya han realizado suficientes sacrificios y que la empresa debe buscar alternativas que no impliquen la pérdida masiva de empleos en el distrito de Pilar.

La crisis de Granja Tres Arroyos refleja los problemas estructurales que atraviesa el sector avícola argentino, afectado por la inflación, el aumento de los costos de producción y la competencia con productos importados. Los 40 a 50 nuevos despidos en la planta de Pilar se suman a una ola de cierres y reducciones de personal que afecta a diversas industrias del conurbano bonaerense, generando preocupación en las autoridades provinciales por el impacto social de la crisis económica.

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